El destino de los combustibles fósiles en el mundo

Más allá de la creciente presencia de opciones renovables y de plantas nucleares en todo el planeta; recursos como el petróleo, carbón y gas siguen dominando en el desarrollo industrial. El desafío en países avanzados ha sido eliminar el impacto en la naturaleza y en la calidad de vida de las personas.

Hablar de combustibles fósiles, principalmente carbón, gas y petróleo, es referirse a las grandes fuentes de energía que permitieron el vertiginoso desarrollo industrial desde el siglo XIX hasta nuestros días. Durante aquel período han sido los grandes dominadores de la matriz energética mundial, alzando ciudades y formando sociedades, pero también generando consecuencias negativas que van desde grandes conflictos internacionales hasta un aumento significativo del dióxido de carbono en la atmósfera.

Ambas situaciones han sido el motivo para que hoy exista una tendencia a matrices más diversificadas; con un creciente desarrollo de energías renovables como la hidráulica, solar, eólica o mareomotriz. Otra opción que ha tenido un crecimiento sostenido en las últimas dos décadas ha sido la energía nuclear, la cual ya es la fuente principal de generación eléctrica en países como Francia.

Ya sea por revertir la crisis medioambiental o por no depender de gobiernosque controlan grandes reservas de crudo; lo cierto es que la tendencia a la diversificación hoy es clara e inevitable. De este modo notamos como cada país va siguiendo un rumbo propio y acorde a sus características geológicas e inquietudes ciudadanas. Por ejemplo en Dinamarca, un considerable 34% de la matriz está compuesta por energías renovables no convencionales.

Pero aun así el mercado sigue imponiendo sus condiciones; y lo cierto es que por poder calórico y precios internacionales, los combustibles fósiles siguen siendo la opción más conveniente para el desarrollo económico e industrial de varios países. Ese sigue siendo el caso de Chile, aunque las actuales políticas energéticas apuntan precisamente a una prevalencia de opciones renovables en vías de desarrollo e implementación.

Caminos por recorrer

Existe una tendencia a demonizar fuentes primarias como el carbón, el petróleo e incluso el gas, ello motivado principalmente por el mal manejo que las empresas han tenido en el factor medioambiental, lo que ha sido amparado por una débil legislación al respecto. Sin embargo, la experiencia internacional sugiere que hoy la discusión del tema pasa más por el compromiso de las empresas en el uso de tecnologías de punta para mejorar su rendimiento y minimizar cualquier tipo de impacto; así como generar diversos beneficios en las zonas en que se instalan plantas, principalmente termoeléctricas.

Es así como al ver la composición de la matriz mundial, incluyendo países tan avanzados como Alemania, notamos que sigue siendo liderada por el uso del carbón, mineral que en nuestra zona es de bajo rendimiento energético, lo que obliga a su importación. En materia de generación eléctrica, el carbón importado domina en la gran industria del norte; mientras que el centro sur del país tiene al recurso hidrográfico como principal fuente. Otro punto que llama la atención es que, pese a la tendencia mundial, la opción nuclear sigue estando fuera de las políticas energéticas de Chile.

Así como escasean yacimientos petrolerosy gasíferos, nuestro país si puede hacer alarde decontar con un tremendo potencial en materia de energías renovables. Hay variadas fuentes hidráulicas, así como una zona norte con las mejores condiciones de energía solar en el planeta. A ello se suma una cordillera con recursos geotérmicos y una extensa costa propicia para el desarrollo de la energía mareomotriz, una alternativa aún incipiente en el marco internacional.

Pero el trayecto desde los combustibles fósiles hacia el dominio de otras opciones más amigables con el ambiente es de largo aliento y no sólo requiere de una estrategia a nivel de Estado, sino que además debe ir acorde a las inquietudes y requerimientos de la ciudadanía. El gran objetivo de las políticas energéticas es mejorar la calidad de vida; lo cual que no debe perderse de vista a la hora de fijar lineamientos y aprobar proyectos.