La energía en nuestros pueblos originarios

La postura del mundo mapuche ante la intervención del medioambiente está vinculada a creencias ancestrales en que las fuerzas de la naturaleza adquieren un carácter místico y espiritual.

Al igual que muchos pueblos originarios alrededor del mundo, la cosmogonía mapuche tiene un fuerte arraigo con la naturaleza, y en especial con la energía que de ella se desprende. Lo anterior permite entender la postura que muchos de ellos tienen respecto a la intervención de su ecosistema; incluyendo fuentes fluviales que tienen un carácter sagrado. La gran relación del mapuche con el agua se manifiesta de distintas maneras; desde seres mitológicos que habitan en el fondo de lagos y lagunas hasta el ritual sagrado del wetripantru, donde incluso hoy vemos a los descendientes de esa etnia bañarse en arroyos y ríos en la medianoche del solsticio de invierno. 

Según el investigador e historiador mapuche, Juan Ñanculef Huaiquinao, para aquella etnia “todo es energía” y se  expresa en el vocablo “newen”, que también significa fuerza. Incluso sostiene que ello se considera si hubiese que definir una especie de deidad; la cual se conforma de los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. Resulta interesante notar que cada uno de ellos se pueden considerar fuentes primarias para generar electricidad. “Los seres humanos somos una energía latente, cósmica que debe vivir 81 años, bajo la fórmula del 9 x 9”, explica.

El también asesor de la Conadi agrega que para el mapuche la energía o newen es único y universal, y se manifiesta de la misma manera en el volar de un zancudo que en el torrente de los mares. Los cuatro elementos son igualmente necesarios para la vida humana, aunque explica que el agua tiene un papel principal en la cosmogonía. La importancia que en nuestra zona le dan al Bío Bío es una clara muestra de lo anterior.

“El Lewfü  Fiw-Fiw para los mapuche es la sangre que corre por el medio del cuerpo del territorio.  Es equivalente a la aorta que llega al gran corazón, el Lafken u océano: pues no hay energía comprobable a la energía de “Kay Kay”, serpiente  que en el mito de la creación mapuche representa la fuerza o energía del agua” explicó Ñanculef, quien enfatiza la urgencia de que las empresas que operen en zonas mapuches tengan en consideración estas expresiones culturales.

“El daño que el capitalismo ha hecho al mundo mapuche es tremendo. Al menos debiese existir una repartición equitativa de las utilidades que apunte a más que la entrega de un fajo de billetes. Que se otorgue becas de excelencia a los jóvenes para que sean profesionales, que se generen escuelas de artes y oficios con lengua mapudungún, con cosmovisión y conocimientos ancestrales. Que las próximas generaciones sepan que tuvimos una cultura riquísima y seria.