El histórico poder del agua

Gracias al vital elemento la gran mayoría de los chilenos cuentan con electricidad en sus casas, y nuestra zona es por lejos la número uno en país en infraestructura y potencial de generación.

Esta es la Región del  Biobío , y aquel río nos define. ¡Y vaya que río! bien podríamos decir que la historia de nuestra zona ha sido escrita en torno a esa fuente fluvial. Ya de por si fue crucial en la presencia de nuestros pueblos originarios, y se transformó en frontera tras la llegada de los conquistadores. A su alrededor surgieron zonas productivas y nuevas localidades, y en este siglo su torrente se transformó en la fuente de energía para la mayoría de los hogares chilenos. Pocas veces al cruzar alguno de sus puentes, caemos en cuenta que nuestro celular se cargó gracias a esas aguas que en esta parte de la zona se ven tan calmas.

En las primeras décadas del siglo XX, fueron las empresas eléctricas las que se hicieron cargo de la construcción de una serie de centrales hidroeléctricas para iluminar el territorio nacional… una labor que se haría compleja con el aumento del consumo de los nuevos aparatos. En los años de industrialización de mediados del siglo XX los ojos se pusieron en nuestra zona.

La gran expansión del consumo de energía eléctrica obligó, a partir de entonces, a duplicar la capacidad de generación cada siete años. En consecuencia, fue necesario el levantamiento de grandes centrales hidroeléctricas con enormes embalses para la acumulación de agua surgiendo, entre 1968 y 1985, las centrales hidroeléctricas de Rapel, El Toro, Antuco y Colbún-Machicura, todas surgidas de la estatal Endesa.

Al comenzar la década de 1980, se delineó una nueva institucionalidad para el sector eléctrico. Conforme a la política económica de libre mercado, se promulgó una nueva Ley General de Servicios Eléctricos en 1982 y, a partir de 1985, comenzó el proceso de privatización . Así, tanto la generación como la distribución de electricidad pasó a manos del sector privado, quienes debieron enfrentar un gran aumento en la demanda eléctrica entre 1985 y 2005.  Entre los casos regionales de mayor impacto destacan las centrales de Pangue en 1996 y Ralco en 2004.